Cuentos tecnológicos
I. Ruido blanco Leonardo miró la pantalla de su teléfono por centésima vez en la última hora. El brillo le quemaba las retinas, pero no podía apartar la vista. El indicador de carga estaba en el 4%. Faltaban apenas unos minutos para que el aparato muriera, y con él, su único puente con el resto del universo conocido. O al menos, con el universo que a él le importaba. A sus dieciséis años, Leonardo sentía que su vida se medía en gigabytes de datos flotando en una nube invisible. Si no publicaba una historia sobre su desayuno, ¿realmente había desayunado? Si nadie reaccionaba a su última playlist de lo-fi melancólico, ¿existía de verdad esa tristeza que lo embargaba por las tardes? —Leonardo, apaga eso y baja a cenar —la voz de su madre llegó desde el piso inferior, amortiguada por la pesada puerta de madera de su habitación. —¡Ya voy! —mintió él. No se movió. Estaba absorto en la última actualización de Echo , la red social de moda que utilizaba un algoritmo de intelige...